martes, 23 de octubre de 2007

La ciudadanía...


Pensando siempre en las prácticas democráticas, pero apartándonos un poco del tema puntual de las encuestas y su debate, quisiéramos aprovechar este espacio para pensar este tema (prácticas democráticas) desde una visión un poco más abarcadora y analítica. La idea es profundizar el tema de la ciudadanía y su participación en la vida democrática, y cómo el lenguaje y el discurso le van dando forma, a su vez que representan el aspecto liberador de la práctica ciudadana.

Consideramos en primera medida considerar la concepción de Virno sobre el lenguaje como una primera instancia para empezar a definir aquellos aportes que son relevantes en las prácticas ciudadanas que luchan por los derechos. El punto de partida será entender cómo define este autor que el lenguaje no es un “instrumento”. Desde esta concepción, surgió el debate para comprender cómo el lenguaje entonces, adquiere el carácter de importancia en las prácticas ciudadanas. Claramente nos enfrentamos a una posición que solo se resolvió conceptualizando el carácter que Virno nuevamente intenta explicar sobre el lenguaje: “Cada acto de palabra se resuelve en una presentación virtuosa: no da lugar a un objeto debido a si, por esto, implica la presencia de otros, significa que la actividad lingüística, considerada en su conjunto, no es producción, ni cognición, sino acción.”. Es decir, que el lenguaje cobrará fuerza tanto en situaciones concretas, en interacción con otros sujetos, dando cuenta de un aporte de significación a la lengua en su contexto.

Otra contribución significativa para comprender el lenguaje y el discurso en el contexto de las prácticas ciudadanas, es el realizado por Wittgenstein. Para él, el lenguaje recupera la subjetividad, el sentido y la confianza sobre nuestra propia experiencia, y continua: “ (…)vemos a los seres humanos de un modo deshumanizado, desprovisto de significado y de sentido” , “solamente el hombre es capaz de una autodefinición a partir de que hablamos y pensamos conceptualmente de lo que nos rodea y de nosotros mismos”. Es decir que podemos empezar analizar las prácticas civiles desde el lugar de recuperar esa propia experiencia como modo de acción.

Esta concepción nos volvió a plantear la idea en la que los sujetos a través del discurso y el lenguaje en su contexto completan los significados. Para entenderlo mejor pensamos en la importancia que cobraron ciertos términos en determinados contextos, por ejemplo: Democracia, rupturas de lazos sociales, democratización de la voz, en el contexto de la lucha de HIJOS, por ejemplo, no será el mismo (a pesar de la arbitrariedad que posee el lenguaje) que sectores castrenses u otros.

La idea de la construcción de sentido, se va perdiendo, el lenguaje va perdiendo significados, ya que a partir del desarrollo tecnológico, y de la mano de la objetividad de la ciencia, los seres humanos tienden pensarse a sí mismos como objetos, lo que los va “deshumanizando”. Inverso a este sentido, entendemos las prácticas civiles por la defensa de los derechos de nuestra sociedad, como un proceso de humanización, de repensarse desde la subjetividad discursiva adquiriendo sentido como practica en el seno social.

Consideramos relevante tomar a modo cierre tomar esta clara definición de Hannah Arendt que encuentra un vinculo intimo entre las capacidades humanas para el discurso y la vida política “el discurso es lo que convierte al hombre en un ser político siempre que la relevancia del discurso este en juego los asuntos se convierten en políticos por definición. La acción política en tanto que permanece fuera de la esfera de la violencia es despachada en palabras”.

“Los hombres en la medida que viven se mueven y actúan en este mundo pueden experimentar la plenitud del sentido solo porque pueden hablar con y hacerse inteligibles unos a otros” define Wittgenstein. Esta cita refleja y resume nuestro pensamiento con respecto a la práctica ciudadana, el lenguaje y discurso.

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